
Los republicanos y las élites de los medios de comunicación y otros sectores de la sociedad han perpetuado el mito de que la mayoría de los estadounidenses son conservadores o de derecha, como ellos.
Las élites y estrategas del Partido Demócrata aceptaron este mito completamente fabricado después de las elecciones de 2024 cuando aconsejaron a los demócratas que se movieran hacia la derecha y trataran a Trump como si tuviera un mandato.
Esta mentalidad elitista está dando forma a la forma en que algunos posibles candidatos presidenciales de 2028 están organizando sus campañas.
Los estadounidenses han demostrado repetidamente que son más de centroizquierda que conservadores. Ya sea en la atención médica, la economía o la inmigración, la mayoría de los estadounidenses tienden a inclinarse hacia el centro izquierda y rechazar las ideologías de la extrema derecha y la extrema izquierda.
La política estadounidense tiene un centro de gravedad natural que corrige el rumbo cuando el pueblo estadounidense siente que el gobierno ha ido demasiado lejos hacia un extremo u otro.
Trump ha movido al país hacia la derecha. Con su agenda rechazada, ya hay un giro hacia la izquierda en las elecciones de mitad de período, no por parte de los demócratas sino por una ola creciente de independientes.
Esta nueva ola de independientes de tendencia izquierdista plantea un problema enorme para los planes de los republicanos de manipular la votación.
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